Antecedentes históricos

Panadería Pastelería M. Sanz nace, sin denominación precisa, hacia 1940 en Boceguillas (Segovia) de la mano de Maximino Sanz de la Orden. Esta empresa familiar surge, una vez finalizada la guerra civil española, de la necesidad que tienen las autoridades locales de satisfacer la demanda de un alimento de primera necesidad como es el pan, no tanto entre los vecinos del pueblo como de aquellos que iban de paso, de Madrid al norte de la Península y viceversa, y sobre todo de los soldados que en esos tiempos les habían asignado como base el municipio de Boceguillas.

Ante la necesidad de tener pan para los soldados, el alcalde de la localidad encarga a Maximino Sanz de la Orden que sea él quien elabore este alimento, ya que al parecer era uno de los vecinos del pueblo que tenía un horno de mayor tamaño. Y así es como el abuelo Maximino y su mujer, Florentina Estebaranz, se inician en la actividad de panaderos.

Estamos hablando de una época en la que las restricciones eran evidentes, tiempos en los que existía la cartilla de racionamiento con la que conseguir determinados alimentos. Tiempos duros en los que el nuevo panadero y su hijo Maximino Sanz Estebaranz (el único varón que es quien heredó la profesión paterna) tenía que ir con el carro cargado de cereal al molino, situado a 12 km de su casa, para hacer el camino de vuelta con la harina; en los que había que salir al monte a recoger estepas para encender y calentar el horno en el que se cocía el pan y en el que cada “cliente” sabía la ración de pan que le correspondía, un producto que en aquellos años era negro, el pan negro. No hay que olvidar que en esos tiempos difíciles además del obrador los abuelos tenían que atender el campo (también eran agricultores) y el ganado. Era la única manera de sacar adelante, con mucho esfuerzo y sacrificio, a una familia numerosa.

En aquellos años los abuelos amasaban el pan en armellas (recipientes grandes de madera); pesaban las piezas a mano una a una, de la misma manera que las daban forma. Los panes, por entonces hogazas de 2 ó 3 kilos de peso, se dejaban reposar antes de introducirlas en el horno envueltos en maseras (telas blancas de buen tamaño y resistencia). Pasado su tiempo de fermentación las introducían en el horno de una en una; era un horno de leña de los tradicionales, los que hoy se conocen como de estilo moruno. Un horno en el que había que retirar las ascuas a los lados para poder meter el pan y se mantuviese el calor que permitiera su cocción.

Con el transcurrir del tiempo, el número de vecinos del pueblo que dejaba de cocer en sus casas iba en aumento y por tanto también crecía la actividad en la panadería de Maximino Sanz de la Orden. Comenzaron a repartir pan por los pueblos próximos a Boceguillas en un carro tirado por caballos.

La extinción de los hornos caseros obliga a las mujeres del pueblo a acudir al obrador de Maximino para cocer sus bollos. Las recetas de toda la vida: magdalenas, peronillas, pastafloras… terminan su elaboración en el horno de la panadería. El paso siguiente es la incorporación de estos dulces a la oferta de la panadería, junto a las tortas de chicharrones, el pan sobao, las rosquillas, los mantecados, etc.

A la jubilación de los abuelos, el traspaso de la panadería decidió a Maximino hijo la oportunidad de la renovación y mejora de las instalaciones en un nuevo local con el montaje de un horno giratorio de suelo refractario, sin embargo se continuaba amasando, pesando y boleando el pan a mano. Poco a poco el negocio se fue afianzando, lo que permitió la incorporación progresiva de las nuevas tecnologías en maquinaria: amasadora, pesadora o boleadora que permitieron agilizar el trabajo y ampliar la gama de productos sin perjuicio de la elaboración artesanal ni de su nivel de calidad final.

En años más próximos, Francisco Sanz González, único hijo varón de Maximino Sanz Estebaranz, decide seguir la tradición familiar y convertirse en panadero, algo que había aprendido desde pequeño, cuando no quedaba más remedio que echar una mano en el negocio familiar. Tras cursar estudios en la Escuela de Panadería de Madrid y hacer numerosos cursos de perfeccionamiento y especialización en distintos centros de España se asocia con su padre creando Panadería Maximino Sanz, C.B.

Ambos ampliaron tanto el obrador como el despacho, en mayo de 1999, para poder atender mejor a sus clientes sin variar ni un ápice el proceso artesanal de elaboración de sus productos, gran parte de ellos rescatados de las recetas de los abuelos, algunos de antiguas fórmulas encontradas en viejos libros o facilitadas por los ancianos de la zona, y otros muchos de la investigación y el aprendizaje de Francisco Sanz

Tras la jubilación de Maximino Sanz Estebaranz, su hija Sara Sanz González ocupa su lugar en la empresa, formando parte de la Comunidad de Bienes junto a su hermano Francisco. Tras varios años de trabajo conjunto y ante el crecimiento constante de la producción ambos hermanos deciden, en 2007, trasladar las instalaciones de fabricación y venta a un local de nueva construcción de mayores dimensiones. Asimismo, en 2008 deciden transformar la Comunidad de Bienes en Sociedad Limitada con el nuevo nombre que continúa hasta ahora, Panadería El Granero de Boceguillas, S.L., pero manteniendo el mismo nombre comercial Panadería Pastelería M. Sanz. En 2009 la empresa abre su tercer local de venta de productos M. Sanz en la localidad burgalesa de Aranda de Duero.

En la actualidad, los dos hermanos continúan al frente de la empresa con la vista siempre puesta en el crecimiento y la innovación contínuos, pero sin olvidar la máxima de ofrecer siempre la mejor calidad.